Tomando el sol tranquilamente. Família alemana formada por el papá con un sombrero de paja, la mamá con las tetas medio fuera y la niña de color naranja radioactivo invaden peligrosamente mi espacio vital. Mirada asesina y perturbada por encima de las gafas de sol. La família feliz retrocede unos metros. Nunca falla :)
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jueves, 15 de julio de 2010
miércoles, 14 de julio de 2010
Parte Playil I
Crema solar: 12 €
Botella de agua: 0,40 €
Libro: 7,95 €
El pánico que sientes al ver aproximarse un ejército de 50 niños berreando emocionados cargados con raquetas, pelotas y manguitos, no tiene precio.
Botella de agua: 0,40 €
Libro: 7,95 €
El pánico que sientes al ver aproximarse un ejército de 50 niños berreando emocionados cargados con raquetas, pelotas y manguitos, no tiene precio.
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playa
jueves, 27 de agosto de 2009
El nº10
Y diréis:
Aunque estemos en verano y haya gente que esté todo el día tocándose los [CENSURADO], haciendo tests chorras en el Facebook o escribiendo paridas en el blog (que no es mi caso, REPITO, no es mi caso) , no os cogerá ninguna rampa en el dedo para hacer rodar la ruedecita del mouse o, en su defecto, mover la barra de desplazamiento. ¡Vagos, que sois una panda de vagos!
Total, veréis que falta el décimo mandamiento, así que mi hermano (sí, el de los calamares rellenos), se puso a escribir una parrafada a modo de cachondeo relacionada con la playa y me la envió como punto nº 10. Bueno, de hecho no es un mandamiento, pero lo cuelgo igualmente al blog porque el escrito es brutal y muy cachondo.
Aquí os lo dejo:
La playa, qué lugar tan bonito. Arena blanca, el sonido de las olas, la brisa marina con sabor a salitre y combustible de barco pesquero, y esa sensación tan agradable de flotabilidad al bañarse. Un lugar ideal para relajarse y hacer el burro con los amigos. Pero no, los tíos no vamos a la playa para disfrutar de todas estas cualidades.
Nos importa un pepino el bronceado, lo mal que nos queda el bañador, si el sol aprieta y estamos a punto de quedar flameados como un carajillo. Nos da igual si hace más viento que el Cap de Creus, o si en el agua hay más compresas que en el super. E incluso nos la trae floja si el magnum white nos cuesta un ojo de la cara, un riñón, y los dos huevos.
Sólo nos interesan las churris. Siempre nos ponemos a cerca de dos churris bonitas. Sabemos que tenemos tantas posibilidades de ligar con ellas como de que termine la construcción de la Sagrada Familia, pero aun así hacemos ver que no las hemos visto y nos ponemos cerca de ellas, en un intento patético de disimulo. Las churris saben que no hemos caído allí por casualidad y, o bien pueden sonreír tímidamente entre ellas, o poner cara de asco como aquel que pisa una mierda de perro maloliente con moscas verdes. Si se produce esta última opción hay que perder toda esperanza de que alguna de las churris se fije en tus michelines y piense "qué chico más interesante".
Si por casualidad alguna de ellas, o las dos, se quitan la parte de arriba del bikini aprovechamos para mirar en el preciso instante en que parece que no tienen puesto el radar. Craso error; ellas saben que miramos, aunque no nos vean la boca abierta y la babilla cayendo como si nos hubiéramos tomado una caja de Tranquimazin.
Si además tienen unos pechos generosos y el pezón bonito, el tema de conversación con tu amigo de batallas queda reducido a un intercambio monotemático donde las guarradas van y vienen como las olas. Gran momento también cuando las churris deciden hacer un baño simbólico, principalmente para vernos la cara de bobos mientras vuelven a la arena y decir "mira estos dos salidos, no paran de mirar...".
Ellas no lo saben (o si...), pero durante su incursión marina (donde seguro que se mean al agua, al igual que nosotros) las hemos repasado de arriba abajo, las hemos puntuado, y hemos evaluado cuál de ellas está mejor (básicamente por la forma de mover el culito mientras se aleja hacia el mar).
El momento estrella llega cuando por arte de Birla-birloque aparecen dos amigos suyos (de los que se pasan todo el día al gimnasio, no como nosotros, que somos gente culta y mientras no hablamos de marranadas leemos algo) y vemos que las hacen reír. No sabemos qué les dicen; seguramente alguna subnormalidad garrula, pero como no tienen michelines, ellas les ríen todas las gracias.
Para nosotros sólo hay miradas tipo pisarla mierda-con-moscas-verdes, aunque leamos Kafka (que tampoco es el caso). Así que unos garrulos de gimnasio con un cuarto de neurona (mi amigo y yo todavía la conservamos entera) se nos llevan las churris como el viento que se lleva un grano de arena. Así es la vida del voyeur playero. Culo veo, culo quiero, y a dos velas me quedo.
Y después de un monólogo tan sublime, sólo puedo hacer una cosa:
¿El nº10 de qué?Si recordáis, en la última entrada escribí una parrafada titulada Los 10 Mandamientos de la Playa. Y si no lo recordáis, no pasa nada, podéis desplazaros página abajo y os encontraréis con ella. Sí, lo sé, podría haber puesto un enlace directo para que vayáis solamente haciendo un clic, pero no me da la gana.
Aunque estemos en verano y haya gente que esté todo el día tocándose los [CENSURADO], haciendo tests chorras en el Facebook o escribiendo paridas en el blog (que no es mi caso, REPITO, no es mi caso) , no os cogerá ninguna rampa en el dedo para hacer rodar la ruedecita del mouse o, en su defecto, mover la barra de desplazamiento. ¡Vagos, que sois una panda de vagos!
Pasado este momento de calentamiento mental...
Total, veréis que falta el décimo mandamiento, así que mi hermano (sí, el de los calamares rellenos), se puso a escribir una parrafada a modo de cachondeo relacionada con la playa y me la envió como punto nº 10. Bueno, de hecho no es un mandamiento, pero lo cuelgo igualmente al blog porque el escrito es brutal y muy cachondo.
Aquí os lo dejo:
Los tíos y la playa, por Jordi Valero
La playa, qué lugar tan bonito. Arena blanca, el sonido de las olas, la brisa marina con sabor a salitre y combustible de barco pesquero, y esa sensación tan agradable de flotabilidad al bañarse. Un lugar ideal para relajarse y hacer el burro con los amigos. Pero no, los tíos no vamos a la playa para disfrutar de todas estas cualidades.
Nos importa un pepino el bronceado, lo mal que nos queda el bañador, si el sol aprieta y estamos a punto de quedar flameados como un carajillo. Nos da igual si hace más viento que el Cap de Creus, o si en el agua hay más compresas que en el super. E incluso nos la trae floja si el magnum white nos cuesta un ojo de la cara, un riñón, y los dos huevos.
Sólo nos interesan las churris. Siempre nos ponemos a cerca de dos churris bonitas. Sabemos que tenemos tantas posibilidades de ligar con ellas como de que termine la construcción de la Sagrada Familia, pero aun así hacemos ver que no las hemos visto y nos ponemos cerca de ellas, en un intento patético de disimulo. Las churris saben que no hemos caído allí por casualidad y, o bien pueden sonreír tímidamente entre ellas, o poner cara de asco como aquel que pisa una mierda de perro maloliente con moscas verdes. Si se produce esta última opción hay que perder toda esperanza de que alguna de las churris se fije en tus michelines y piense "qué chico más interesante".
Si por casualidad alguna de ellas, o las dos, se quitan la parte de arriba del bikini aprovechamos para mirar en el preciso instante en que parece que no tienen puesto el radar. Craso error; ellas saben que miramos, aunque no nos vean la boca abierta y la babilla cayendo como si nos hubiéramos tomado una caja de Tranquimazin.
Si además tienen unos pechos generosos y el pezón bonito, el tema de conversación con tu amigo de batallas queda reducido a un intercambio monotemático donde las guarradas van y vienen como las olas. Gran momento también cuando las churris deciden hacer un baño simbólico, principalmente para vernos la cara de bobos mientras vuelven a la arena y decir "mira estos dos salidos, no paran de mirar...".
Ellas no lo saben (o si...), pero durante su incursión marina (donde seguro que se mean al agua, al igual que nosotros) las hemos repasado de arriba abajo, las hemos puntuado, y hemos evaluado cuál de ellas está mejor (básicamente por la forma de mover el culito mientras se aleja hacia el mar).
El momento estrella llega cuando por arte de Birla-birloque aparecen dos amigos suyos (de los que se pasan todo el día al gimnasio, no como nosotros, que somos gente culta y mientras no hablamos de marranadas leemos algo) y vemos que las hacen reír. No sabemos qué les dicen; seguramente alguna subnormalidad garrula, pero como no tienen michelines, ellas les ríen todas las gracias.
Para nosotros sólo hay miradas tipo pisarla mierda-con-moscas-verdes, aunque leamos Kafka (que tampoco es el caso). Así que unos garrulos de gimnasio con un cuarto de neurona (mi amigo y yo todavía la conservamos entera) se nos llevan las churris como el viento que se lleva un grano de arena. Así es la vida del voyeur playero. Culo veo, culo quiero, y a dos velas me quedo.
Y después de un monólogo tan sublime, sólo puedo hacer una cosa:
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jueves, 30 de julio de 2009
Los 10 Mandamientos De La Playa

LOS 10 MANDAMIENTOS DE LA PLAYA
1. No te mearás encima de las rocas
Aunque no puedas aguantarte más y creas que estés a punto de reventar, no te mees en las rocas. Por mucho que digas que te gusta sentarte en un pedrusco para contemplar el horizonte y disfrutar de la brisa marina, todos sabemos que es mentira y lo que estás haciendo es disimular para que no se note lo que haces.
2. No te llevarás la crema solar en vano
Te la pondrás antes de salir de casa y te la reaplicarás frecuentemente, especialmente después de bañarte o secarte. Que luego te quedas rojo como un tomate, frito como una gamba y te pelas como un fuet (literalmente), y aún te sorprendes.
3. No te bañarás cuando haya bandera roja
No es que los socorristas la pongan por joder a los bañistas. Ni tampoco es ninguna apuesta para ver quién es el primero que sufre una combustión espontánea por culpa del sol abrasador del mediodía. La ponen porque ven que el mar está un poco alteradillo y creen que puede ser un poquitín peligroso que te metas en el agua cuando soplan vientos de 80 Km/h, hay olas de 2 metros de altura, fuertes corrientes marinas y remolinos.
Que tú te crees muy valiente y luego aparece tu cadáver medio descuartizado flotando a 2 Km de la costa. Y aún te sorprendes.
4. No te bañarás cuando haya marea roja (sólo chicas)
Sí, ya sabemos que es una putada que te venga la marea roja en pleno verano y en los días más calurosos pero, más desagradable es estar nadando y encontrarte con una compresa (que normalmente suele estar usada) justo delante de tus narices. MUY desagradable. Y repugnante. En serio. Hazte un favor a ti y al resto de la humanidad y, cuando estés en esos días, por favor, quédate en tu casa comiendo chocolate y viendo Yo Soy Bea.
5. No colocarás la sombrilla en un día ventoso
Sí, está muy bien que quieras protegerte del sol para no quemarte la piel, bla bla bla. Pero, por favor, no la utillices cuando veas que hace una ventolera lo bastante fuerte como para que el palo del parasol salga volando y te saque un ojo. O peor aún. Que se lo saque a un playero inocente e indefenso que no tiene la culpa de tu estupidez.
6. No te olvidarás ni la botella de agua ni el chuff chuff*
Puedes llevarte las sombrillas y las cremas solares que haga falta, que si se te ha olvidado una botella de agua, un zumo o algo para no deshidratarte, estás jodido.
Sí, tienes otras alternativas, ir corriendo como un lagarto basilisco para no quemarte los pies hasta el chiringuito más cercano y comprar algo de beber que te va a costar más dinero del que llevas encima, o también puedes beber agua de las duchas, en cuyo caso la gente de tu alrededor te mirará como si fueras... un lagarto basilisco.
*Chuff Chuff: Dícese del recipiente vaporizador que sirve en los días de bandera roja o, en su defecto, en los días de marea roja, para poder rociar con agua y refrescar tu cuerpo serrano sin necesidad de bañarse.
7. No harás topless si tu cuerpo no está capacitado para ello
Está muy bien que no quieras que te queden las marcas de bronceado. Nos parece admirable que sigas queriendo quitarte la parte de arriba del bikini aún teniendo un cuerpo que, no nos engañemos, ya no es lo que era. Es estupendo que estés orgullos@ de tu cuerpo y quieras lucirlo. Pero, por favor, no lo luzcas en público, y mucho menos a la hora de la merienda, que hay niños, ten piedad.
8. No te colocarás a menos de 5 metros de tu vecino playero
Es muy bonito estar rodeado de gente y conocer nuevas personas. ¡Ah, la amistad! ¡Cuánto compañerismo! ¡Cuanta alegría! ¡Unámonos todos! ¡Paz y amor! (¡y el Plus pa'l salón!). Pero en la playa NO.
Vamos a ver, piltrafilla. Me parece muy bien que quieras estar cerquita de la única persona que hay en un radio de 50 dunas de arena (y si ya es una chica haciendo topless y rociando su cuerpo con el chuff chuff ya ni te digo). ¿Pero no te has parado a pensar que esa persona se ha puesto en ese lugar por una razón? Quiere relajarse, quiere tranquilidad, quiere paz, quiere esuchar el sonido de las olas, quiere transportarse en el mundo del libro que está leyendo... O sea: ¡Quiere que dejes de tocarle los ******* de una **** vez!
Sino, es muy posible que pierdas un ojo "accidentalmente" (véase punto 5).
9. No harás el gilipollas
Sí, tú, que te pones a bailar, cantar, saltar, correr, gritar, berrear, llorar, decir estupideces, hacer el pino-puente, rebozarte en la arena, jugar a pelota y todo lo que se te pueda ocurrir con tal de fastidiar a los del punto 8.
En la playa ni se baila ni se canta, para eso están las discotecas.
Si corres o saltas, procura no levantar una tormenta de arena, más que nada porque a los demás no nos gusta demasiado como aperitivo.
Si quieres gritar, berrear o llorar, hazlo debajo del agua, por lo menos no te va a oir nadie.
Si quieres rebozarte en la arena, tú mismo, pero te aviso que se te meterá en sitios insospechados que ni tu mismo sabes que existen (lo mismo vale para los que os sentáis en la orilla del mar y esperáis a que os bañen las olas).
Ya que vas a decir estupideces, por lo menos dilo en voz baja (o debajo del agua), para que nadie sepa lo estúpido (valga la redundancia) que eres. Qué es eso de: "Buah, tiaaaa, veeeen, ¡hay peces en el agua! ¡Qué supermegafuerte!". Vamos a ver, álmara de canto, pero, ¿qué esperas que haya? ¿Elefantes?
10. ...
Me falta el número 10. ¿Alguien me ayuda a acabar? :-)
Aunque no puedas aguantarte más y creas que estés a punto de reventar, no te mees en las rocas. Por mucho que digas que te gusta sentarte en un pedrusco para contemplar el horizonte y disfrutar de la brisa marina, todos sabemos que es mentira y lo que estás haciendo es disimular para que no se note lo que haces.
2. No te llevarás la crema solar en vano
Te la pondrás antes de salir de casa y te la reaplicarás frecuentemente, especialmente después de bañarte o secarte. Que luego te quedas rojo como un tomate, frito como una gamba y te pelas como un fuet (literalmente), y aún te sorprendes.
3. No te bañarás cuando haya bandera roja
No es que los socorristas la pongan por joder a los bañistas. Ni tampoco es ninguna apuesta para ver quién es el primero que sufre una combustión espontánea por culpa del sol abrasador del mediodía. La ponen porque ven que el mar está un poco alteradillo y creen que puede ser un poquitín peligroso que te metas en el agua cuando soplan vientos de 80 Km/h, hay olas de 2 metros de altura, fuertes corrientes marinas y remolinos.
Que tú te crees muy valiente y luego aparece tu cadáver medio descuartizado flotando a 2 Km de la costa. Y aún te sorprendes.
4. No te bañarás cuando haya marea roja (sólo chicas)
Sí, ya sabemos que es una putada que te venga la marea roja en pleno verano y en los días más calurosos pero, más desagradable es estar nadando y encontrarte con una compresa (que normalmente suele estar usada) justo delante de tus narices. MUY desagradable. Y repugnante. En serio. Hazte un favor a ti y al resto de la humanidad y, cuando estés en esos días, por favor, quédate en tu casa comiendo chocolate y viendo Yo Soy Bea.
5. No colocarás la sombrilla en un día ventoso
Sí, está muy bien que quieras protegerte del sol para no quemarte la piel, bla bla bla. Pero, por favor, no la utillices cuando veas que hace una ventolera lo bastante fuerte como para que el palo del parasol salga volando y te saque un ojo. O peor aún. Que se lo saque a un playero inocente e indefenso que no tiene la culpa de tu estupidez.
6. No te olvidarás ni la botella de agua ni el chuff chuff*
Puedes llevarte las sombrillas y las cremas solares que haga falta, que si se te ha olvidado una botella de agua, un zumo o algo para no deshidratarte, estás jodido.
Sí, tienes otras alternativas, ir corriendo como un lagarto basilisco para no quemarte los pies hasta el chiringuito más cercano y comprar algo de beber que te va a costar más dinero del que llevas encima, o también puedes beber agua de las duchas, en cuyo caso la gente de tu alrededor te mirará como si fueras... un lagarto basilisco.
*Chuff Chuff: Dícese del recipiente vaporizador que sirve en los días de bandera roja o, en su defecto, en los días de marea roja, para poder rociar con agua y refrescar tu cuerpo serrano sin necesidad de bañarse.
7. No harás topless si tu cuerpo no está capacitado para ello
Está muy bien que no quieras que te queden las marcas de bronceado. Nos parece admirable que sigas queriendo quitarte la parte de arriba del bikini aún teniendo un cuerpo que, no nos engañemos, ya no es lo que era. Es estupendo que estés orgullos@ de tu cuerpo y quieras lucirlo. Pero, por favor, no lo luzcas en público, y mucho menos a la hora de la merienda, que hay niños, ten piedad.
8. No te colocarás a menos de 5 metros de tu vecino playero
Es muy bonito estar rodeado de gente y conocer nuevas personas. ¡Ah, la amistad! ¡Cuánto compañerismo! ¡Cuanta alegría! ¡Unámonos todos! ¡Paz y amor! (¡y el Plus pa'l salón!). Pero en la playa NO.
Vamos a ver, piltrafilla. Me parece muy bien que quieras estar cerquita de la única persona que hay en un radio de 50 dunas de arena (y si ya es una chica haciendo topless y rociando su cuerpo con el chuff chuff ya ni te digo). ¿Pero no te has parado a pensar que esa persona se ha puesto en ese lugar por una razón? Quiere relajarse, quiere tranquilidad, quiere paz, quiere esuchar el sonido de las olas, quiere transportarse en el mundo del libro que está leyendo... O sea: ¡Quiere que dejes de tocarle los ******* de una **** vez!
Sino, es muy posible que pierdas un ojo "accidentalmente" (véase punto 5).
9. No harás el gilipollas
Sí, tú, que te pones a bailar, cantar, saltar, correr, gritar, berrear, llorar, decir estupideces, hacer el pino-puente, rebozarte en la arena, jugar a pelota y todo lo que se te pueda ocurrir con tal de fastidiar a los del punto 8.
En la playa ni se baila ni se canta, para eso están las discotecas.
Si corres o saltas, procura no levantar una tormenta de arena, más que nada porque a los demás no nos gusta demasiado como aperitivo.
Si quieres gritar, berrear o llorar, hazlo debajo del agua, por lo menos no te va a oir nadie.
Si quieres rebozarte en la arena, tú mismo, pero te aviso que se te meterá en sitios insospechados que ni tu mismo sabes que existen (lo mismo vale para los que os sentáis en la orilla del mar y esperáis a que os bañen las olas).
Ya que vas a decir estupideces, por lo menos dilo en voz baja (o debajo del agua), para que nadie sepa lo estúpido (valga la redundancia) que eres. Qué es eso de: "Buah, tiaaaa, veeeen, ¡hay peces en el agua! ¡Qué supermegafuerte!". Vamos a ver, álmara de canto, pero, ¿qué esperas que haya? ¿Elefantes?
10. ...
Me falta el número 10. ¿Alguien me ayuda a acabar? :-)
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