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lunes, 23 de septiembre de 2013

Dexter: Finale

Pues sí, ya sé que no he escrito nunca nada sobre Dexter, pero ayer fue la final y, después de ocho años disfrutando de la serie, tenía que dedicar una entrada al asesino en serie más simpático de toda la TV.



ATENCIÓN SPOILERS
Así que, ya sabéis, si no queréis que os destripe el final, huid, bien lejos. Pero luego volved, ¿eh? =D

Pues bien, acabo de ver el final, y la verdad es que me ha decepcionado un poco.

Desde siempre he tenido claro que una serie como Dexter no podía acabar bien, por mucho que se empeñaran estos últimos capítulos, cuando nos hacían creer que él, Hannah y Harrison huirían a Argentina y comerían perdices, y churrasco a la barbacoa. No, me negaba a creer que Dexter tuviera un final feliz, porque no le pega.

Empecé a pensar en la posibilidad de que le pasara algo a Deb, algo que hiciese un click en la cabeza de Dexter, que le hiciera explotar de rabia y liberar esos sentimientos que, como buen asesino en serie, tenía contenidos. Algo por lo que decidiese quedarse y cambiar, o incluso confesarlo todo y entregarse.

Lo que no me imaginaba para nada era el desarrollo final, que él acabara con la vida de su hermana para acabar con su sufrimiento, llevarla mar adentro y hacer desaparecer su cuerpo bajo las profundidades, tal y como había estado haciendo durante las primeras temporadas con sus víctimas, sólo que esta vez, sin bolsas de basura y sierras de por medio. 

Emotivo y simbólico, sí, pero un poco irreal. ¿Nadie ve que se lleva un cadáver del hospital y lo sube a su barco?

También creo que la han cagado un poco con el final. Yo hubiese eliminado la última escena, en la que aparece en el quinto coño con pintas de leñador del Canadá descargando camiones de troncos, y hubiese acabado la serie con esa escalofriante escena en la que se dirige con su "Slice of Life" hacia la tormenta. Ese hubiese sido un final trágico y sorprendente, que nos hubiera dejado el corazón en un puño y un nudo en la garganta. Para mi, ese hubiese sido el final perfecto.

Porque, vamos a ver... Otra cosa que no me cuadra... ¿cómo pudo sobrevivir al huracán en medio del océano? Por muy Dexter que sea, es humano, no me creo que alguien pueda sobrevivir a algo así. ¿Y Hannah? Lee la noticia por internet y casi ni se inmuta, ni una triste lagrimilla, nada. 

Creo que el final en sí ha sido muy rápido, apenas 15 minutos, y poco emotivo, no me ha dado tiempo a emocionarme ni a soltar una lagrimilla por lo de Deb. ¿Lo de cargarse a Saxon para que pareciera defensa propia? Buena idea, pero lo han dejado estar demasiado rápido. En otro momento, Quinn hubiera sido el primero en culpar a Dexter, pero como acaban de cargarse a Deb y está destrozado, lo único que quiere es ver a Saxon muerto, al igual que Batista. Que sí, en parte tiene sentido... pero lo he visto demasiado forzado todo.

De todas formas, y para acabar, me alegro de que haya terminado así, y no felizmente como nos querían hacer creer. 

Nunca habría pensado que un asesino en serie me llegaría a caer bien, pero Dexter lo consiguió en el primer capítulo. Han pasado 8 años desde entonces y ahora, parece que me falta algo. Se nos va una serie, pero también se nos va un amigo. 

Adiós, Dexter Morgan, te echaremos de menos =)

martes, 20 de agosto de 2013

Un cameo

Uhhhh... ¿Ya ha pasado más de un año desde mi última entrada al blog? Redios, el tiempo pasa volando!

En fin, no voy a decir que he vuelto, como las últimas 5 veces, porque seguramente escribiré esta entrada, la cual será tan larga que acabaré del blog hasta los ovarios y entonces no me volveréis a ver el pelo hasta que algún día muy lejano me aburra, me acuerde de que tengo un blog y me dé por escribir paranoias varias. Y así en un bucle infinito. 

Así que, no diré que esto es un "he vuelto", sino más bien un cameo. Como algunos directores de cine, que hacen cameos en sus propias películas, ¿sabéis? Véase Tarantino, Peter Jackson o M. Night Shayamalan... Y antes de que digáis nada, sí, creo que M. Night Shayamalan es uno de los mejores directores que hay, aunque los críticos de cine se empeñen en decir lo contrario. #HombreYa

Paradme, paradme ya!!! Que me voy yendo por las ramas y al final será demasiado tarde!

En fin, que llevo un año de retraso (en actualizar el blog, no de retraso mental, que os conozco ¬¬), así que será mejor que haga un resumen de lo más destacado (pero un resumen de verdad, no un resumen de esos quijotescos míos, que ya sabemos todos como acaba la cosa).

Como ya dije en este post, estuve 6 meses trabajando como Administrativa en el Ayuntamiento. Pues bien, después de esto, no he conseguido ningún trabajo más. De haberlos haylos, pero es que en muchos de ellos te piden mínimo 3 años de experiencia, inglés, alemán, élfico, carrera de magia en Hogwarts, manejo de monopatín aéreo y conocimientos informáticos nivel Tony Stark.

Parada tampoco puedo estar, porque se me caen las paredes encima. Hace tiempo, cuando me pasaba esto, cogía el tren y me dirigía a la civilización, al centro de Barcelona, a mirar tiendas, para distraerme y pasar el día. Pero es que cada vez lo soporto menos. 

Para empezar en el tren. Pueden pasar 2 cosas: 

1. Que te lo encuentres lleno de guiris rojos como gambas provenientes de Lloret que se van a Barcelona a ponerse hasta el culo de tapas, "paela" y sangría, y a hacerle 298537 fotos a la Sagrada Família, por lo que, para caber ahí dentro tienes que soltar todo el aire hasta quedarte envasado al vacío. 

2. Que esté vacío, escojas tu asiento favorito al lado de la puerta y del baño, pero al rato aparezca el típico pesao que se sienta justo a tu lado. Recuerdo que el vagón y, probablemente el tren entero, vayan vacíos, así que hay unos 200 asientos libres. Pero no. Ese tío, que lleva una semana sin ducharse y que antes de subir al tren se ha trincado un par de carajillos en el bar de la estación, con el consecuente aliento whiskyl, decide sentarse a tu lado.

Nota: un día haré un recopilatorio de los diferentes tipos de entes que te puedes encontrar en el tren, seguro que vosotros también os habréis encontrado con ellos alguna vez.

Pero si tener que aguantar a según qué tipo de gentuza encerrado en un vagón de tren bajo tierra es difícil, andar por la superfície es aún peor, porque te puedes encontrar tanto a los del punto 1 como a los del punto 2...

Por no hablar de los llamados Solidarios Cojoneros. Esos que, cuál halcón, divisan a su presa desde unos 200 metros, y mientras tú intentas huir de ellos, esquivándolos entre los transeúntes, ellos te siguen con la mirada y se van acercando cada vez más a ti, hasta que finalmente te cazan. Son reconocibles porque llevan unos chalecos fosforitos y sujetan una carpetita en la mano. 

La empalagosidad y la simpatía exagerada son sus técnicas de ataque para que caigas en sus redes. Su anzuelo, ese educado: "perdona, ¿tienes un momento?". Pues sí, tengo muchos momentos, por eso estoy paseando por el centro de Barcelona un día de cada día y con una bolsa de la FNAC en la mano. Cosa que no puedes decir porque sino ya te tienen enganchao. Lo mejor es hacer como los erizos o las mofetas, que tienen unas impresionantes técnicas de defensa. Como los erizos, porque les sueltas una púa que se quedan petrificados, sin saber qué hacer, ya que no has sucumbido a sus maravillosos encantos de comercial vendehúmos. Y como las mofetas porque... bueno, en fin, vamos a dejarlo.

Y como éstos, un montón de gente más que no hace más que tocarte los huevos mientras tú paseas tan tranquilo por la calle. Están los lentos (pero lentos, lentos), los que se chocan contigo porque andaban empanaos mirando La Pedrera, los que se paran en el último escalón de las escaleras mecánicas (¿no se dan cuenta de que pueden crear un efecto dominó y la pueden liar parda?), los seguratas de las tiendas que te miran raro porque entras, echas un vistazo rápido de 10 segundos, y te vas (aunque los entiendo, no conozco a ninguna chica que no se pase menos de 30 minutos en una tienda de ropa mirándolo y tocándolo ABSOLUTAMENTE todo. Yo también sospecharía de una chica que no hiciera eso).

Y así, un sinfín más de gente, que si continúo, no paro. Por eso, ahora no voy al centro si no es por necesidad, así que no suele ser más de dos veces al mes.

Cuando puedo voy haciendo cursillos de lo que encuentro para ir reciclándome: de diseño gráfico, de programación, administración, contabilidad... ¡Lo que sea menos estar parada!

¿Y os pensáis que me aburro? ¡Nooooooo! De hecho, he tenido un verano bastante movidito, pues en julio di el gran paso: pasé de vivir bajo el techo de mis padres a tener mi propio techo. Pasé de tener la comida preparada cada día a tenerla que hacer yo. 

Vamos, que he pasado al #ModoMarujaON y durante estos 3 meses he aprendido unas cuantas cosas útiles:

• Ahora ya sé cocinar otras cosas que no sean raviolis con tomate y tortillas a la francesa, y lo mejor es que me gusta!

• También sé poner una lavadora, y que tender y plegar la ropa es un coñazo

• Sé que ir al Mercadona a las 12 del mediodía de un sábado es un suicidio. 

• Ir al IKEA es muy chuli y lo comprarías prácticamente todo, pero esa sonrisa se te quita cuando pasas por caja, aunque vuelve al comerte el frankfurt de 1€ con cebolla frita, ketchup y un vaso de ese líquido gaseoso de color y sabor indefinidos. 

• Si compras pollo, se tiene que comer antes de que caduque, o tu nevera se va a convertir en un hervidero de gremlins.

• Comer espinacas y cosas verdes y/o que salen de la tierra no mola.

Pero vamos, lo mejor de haberme independizado es haberlo hecho con ÉL, con esa personita tan especial que hace que quiera compartir mucho más que un techo. #ModoEmpalagosoOFF

De hecho, hay otra cosa que compartimos juntos y que os explico en breve ;-)

viernes, 20 de enero de 2012

Y el día más temido llegó

Sabía que tenía que pasar un día u otro, pero lo iba retrasando cada vez más, poniendo excusas:
"En verano paso, no podré tomar helados. Mejor en septiembre.
"Ahora en Septiembre tampoco, que acabo de empezar las clases y no puedo faltar ningún día.
"¡Para Navidad ni hablar! Me quedaré sin comer turrones y sin ponerme como una cerda de pavo. ¡Uy, no, no!
"Uy, ahora tampoco me va bien, eh? Una horda de zombies está invadiendo mi pueblo y mejor que no salga de casa.
Pero finalmente me armé de valor y la semana pasada, el viernes día 13 (para más inri) fui a ese lugar que acojona más que El Corte Inglés el primer día de Rebajas. Ese lugar donde entras con la boca desencajada y sales con la boca más desencajada aún. Ese lugar que te da escalofríos nada más de pensar en él. Ese lugar donde los seres que lo habitan te invitan a pasar y te sonríen perversamente detrás de esa mascarilla azul turquesa. Ese lugar donde puedes ver a otras almas en pena como tu cayendo en las garras de estos seres maléficos, uno a uno.

Si aún no lo habéis adivinado, es que no habéis leído estas dos entradas, así que ya estáis tardando!


Sí, señores. Después de tantos años, por fin me he atrevido. Pensaba que no lo haría nunca, pero me podía más el miedo a acabar como un puñetero castor, y como en mis planes de futuro no se contempla la posibilidad de trabajar de taladora de árboles con mis dientes delanteros, decidí dar el paso.

Así que a mediados de Diciembre fui a la clínica a pedir hora para la operación de muelas del juicio. Me recomendaron que me las hiciera de dos en dos, primero un lado y más adelante, el otro. Más que nada porque ya que se tienen que pasar unos días no muy agradables, que se haga en menos sesiones posibles. Dejaron pasar las fiestas de Navidad y me dieron cita para el viernes 13 de enero a las 11 de la mañana. 

Durante la semana estuve bien, pero el mismo viernes ya me levanté con pequeños retortijones y el corazón palpitando más rápido de lo normal. Fui al trabajo y, tal como me dijeron, a las 10 me tomé un Ibuprofeno con el desayuno. Los compañeros de trabajo, a parte de mirarme con cara de compasión cuando dije que iba a operarme, me metieron el miedo en el cuerpo diciendo que me iba a doler mucho, que iba a estar con la cara hinchada, teniendo que hacer reposo una semana. O sea, que las iba a pasar putas. Ya bastante acojonada que estaba, sólo me faltaba eso. Gracias, compañeros ¬¬

Por suerte recibí una llamada de mi madre y un par o tres de mensajes de mi novio dándome ánimos, cosa que me sirvió de mucho =)

Y llegó la hora. A las 11h estaba en la clínica. Me sentía como un cochinillo a punto de entrar en el matadero. Como un perrito cuando le dices: "¿Vamos a bañar?". Como Frodo delante de la Puerta Negra de Mordor. Como el cámara de Frank de la Jungla. Como los cajeros del IKEA un sábado por la tarde. Como la pareja de juego de Remedios Cervantes en un concurso de televisión. Como cuando un zombie viene corriendo a por ti. Como cuando te aparece un pantallazo azul en el ordenador. Como cuando no te funciona WhatsApp. Pero todo junto. Captáis la idea, no? Pues eso.

Tenía cita a las 11h, pero igualmente me invitaron a que me sentara y esperara. En aquella sala de espera de color naranja fosforito chillón, con dos fotos colgadas de niños lavándose los dientes y sonriendo maléficamente.

Y delante mío tenía el mueble que no puede faltar en ninguna sala de espera: la mesa infernal de las revistas. A ver qué hay... El Hola. Mierda. El Qué Me Dices. Mierda y media. Paso. Prefiero pasar los últimos momentos mordiéndome las uñas con la mirada perdida antes que ver una foto de la última rinoplastia de la Esteban.

Señor Juan, pase. Señora María, le toca. Pepito de los Palotes, su turno. Y así pasaron 45 minutos. Los 45 minutos más largos que he tenido, viendo como entraban y salían almas en pena de las consultas. 45 minutos oyendo el inquietante y terrorífico sonidito del torno de dentista. Inlcuso me parece oír los gritos de un pobre cochinillo:





Y yo, mientras, esperando cual preso en el corredor de la muerte. Llevo aquí 45 minutos pero da igual, vosotros a vuestro rollo. Total, me estoy quedando sin uñas, mi culito no puede estar más cerrao de lo que ya está, mi corazón está a punto de reventar y estoy por entrar en combustión espontánea, pero tranquilos que todo va bien.

Ahora sale un chico con cara de mala hostia y con una bolsa de hielo en la mejilla. Mierda. Seguro que a éste le han hecho lo mismo que a mi. Y no tiene muy buena cara. Qué asco esa babilla que le cuelga del labio inferior.

De repente, una cabeza flotante con gorro de cirujano aparece por detrás de la pared y una vocecilla dice las palabras mágicas:
"¿Anna? Ya puedes pasar.
Mierda. Mierda Mierda Mierda. 

En ese momento mi vida entera pasa por delante de mi como una presentación de Power Point, pero sin ositos. Sonrío lo mejor que puedo, aún teniendo la boca desencajada y los músculos de la cara paralizados. Parezco Chandler de Friends. Me levanto y acompaño al espectro vestido de azul turquesa por el pasillo hasta la cámara de gas, la segunda a mano izquierda. Me siento en la camilla infernal y me suelta:
"Qué, ¿como estamos? Muerta de miedo, ¿verdad?
Hombre, pues la verdad es que sí, no se lo voy a negar.

Hay que reconocer que la mujer es muy maja, antes de empezar se sienta y me explica lo que me va a hacer, lo que voy a sentir, etc. Me dice que ella no trabaja con dolor. En ese momento me acuerdo de Rocky Balboa y su "No Pain, No Pain!!!!". Ji ji ji. Me río. Risa nerviosa, sí.


Mientras me explica todo esto, otro de los espectros me sorprende por detrás y se abalanza sobre mi. Me coge de la cabeza y me tira del pelo!! Veo que con la otra mano sostiene una especie de bolsa azul. Seguro que quiere asfixiarme con ella. Ayuda, AYUDAAAAAAAAAAAh, no, espera. Es un gorro quirúrgico. Por higiene, dice. Uffff. No me déis estos sustos, hombre. 


Luego me saca una hoja y me dice que la firme. En ese momento me acuerdo de todas las series de médicos, en las que el doctor le da al paciente una autorización conforme le da permiso para abrirlo en canal y removerle bien las tripas. Bueno, vale, no pierdo nada. Rsrsrsrsrs. Plasmo mi firma.


Me acomodo en la silla. Tiran el respaldo hacia atrás. Se enciende la luz. 3, 2, 1... Empieza la masacre.


Después de 65436524 pinchazos de anestesia en la mandíbula inferior derecha,   parece que empiezo a notar algo. Mejor dicho, a no notar nada. Y en aquel momento veo pasar por delante de mis ojos el temido objeto. Ese objeto delicado pero puntiagudo y afilado. El objeto clave en toda operación. Así es: el bisturí. Ejem.... He dicho: 


EL BISTURÍ





Sí, esta misma cara es la que puse yo.


Si pensaba que no podía tener el culito más apretao, estaba equivocada. 


Abro la boca. De repente noto como el bisturí empieza a rajar la encía. Se supone que con los litros de anestesia que me han puesto no tendría que notar nada, así que levanto la mano. Milagro!! Me hacen caso y paran. Otros 568435 pinchazos. Ahora sí que no noto nada de nada. Ya me pueden descuartizar tranquilos, que no voy a quejarme.


La cirujana se ceba como nunca con el bisturí. Mientras tanto, el aspirador que llevo en la boca cada vez absorbe más y más sangre. Una sangre granate y espesa. Una vez acaba de rajarme toda la boca, saca el bisturí y con la ayuda de lo que parece ser un calzador, separa la mejilla. Seguidamente, mete una especie de destornillador justo en donde está la muela, y empieza a girar el mango. Cada giro que da es una presión bastante fuerte que siento en toda la parte inferior de la mandíbula. En ese momento no puedo evitar recordar alguna que otra escena de Saw.


¡Plop! Vaya, qué alivio. ¿Qué ha sido eso? Veo como coge las tenazas y sin hacer casi fuerza me sacan una pieza larga y sangrienta de la boca. Dios! ¿Eso es mi muela? Yo quiero verla luego!! Porfi, porfi, porfi!! 


Espera, que aún no han acabado. Ahora me ponen un par de puntitos. Qué agradable es tener un hilo de pescar de 2 metros saliéndote de la boca. Dar un par de vueltas más, cortan el hilo que sobra, y se acabó!


Siguen el mismo procedimiento para la muela superior. 64322 pinchazos de anestesia. Rajar la zona con el bisturí. Sacar la muela como si fuera un corcho de una botella de cava. Arrancarla con el fórceps. Poner los puntos. Meter un algodoncillo. ¡Y voilá!


3, 2, 1... Se apagan las luces. ¡Termina la función!





Pues no fue para tanto, ¡oye!


Después de la matanza, la cirujana se sentó y mientras sostenía un paquete de hielo en la mejilla, me explicó todo lo que tenía que hacer y tomar los próximos días.


Eso es:
  • Hielo en la mejilla durante todo el día. 
  • Ibuprofeno. 1 cada 8 horas. 5 días.
  • Amoxicilina. 1 cada 8 horas. 5 días.
  • Paracetamol. 1 cada 8 horas. 5 días.
  • Clorhexidina. 2 veces al día. 15 días.
Empastillada perdida, vamos. Entre esto, las pastillas para el corazón de mi tía y las pastillas de mi madre para la ciática, mi casa parecía el Pacha.

Ah, y tampoco podía escupir ni lavarme los dientes hasta el día siguiente. Para ir sacando la sangre, sólo había dos opciones: o tragármela o babear. Maravilloso. 


Por supuesto nada de comer sólidos, y solamente comida fría o tibia, nunca caliente.


Y ni hablar de hacer deporte durante 3 o 4 días. Mierda. Con el mono que tenía de Body Combat...

Al acabar, fui al mostrador de recepción. Se mostraron muy amables y me dijeron que para cualquier problema o duda, que les llamara. Qué buena gente, oye. Y qué atentos. Da gusto ir a un sitio como este y que te atiendan así de b...
Pues 312 €, por favor.
Serán hijos de *************!!!!!!!!!!!!


Así que salí de la consulta como si esos 300 € aún continuasen en mi cuenta, me despedí con un "grashlliashll" y fui directo a la farmacia a buscar todo el pastillamen.


Llegué a casa y lo primero que hice fue quitarme el algodoncillo lleno de babas y de sangre (siento ser tan gráfica, pero es lo que hay). Luego me tomé un paracetamol para el dolor, y me puse una bolsa de guisantes en la mejilla. No me miréis así, todos lo hemos hecho. Quién dice guisantes, dice una merluza o un filete de panga.



Lo mejor es que por la tarde había quedado con el churri, así que el pobre tuvo que aguantar mi cara de hamster y mi aliento a dentista. Sin olvidar el constante babeo de sangre como si fuera un zombie salido de The Walking Dead. Claro que teniendo en cuenta que nos conocimos en el foro de la serie, esto último fue algo simbólico. Verdad, cucurrucu???? xDDDD 


#ModoCursiOFF -_-

Total, y para terminar... 


Si alguien en mi misma situación ha venido a petar a este blog buscando información sobre la operación de muelas del juicio y no sabéis qué hacer porque estáis más acojonaos que los guardaespaldas de Justin Bieber (no me digáis que no, perras, que puedo ver las búsquedas de Google ¬¬), os diría que adelante.


Sí, acojona bastante porque al fin y al cabo no deja de ser una operación. De hecho, y a decir verdad, no paré de temblar y cada vez que veía el aspirador lleno de sangre, me daba un algo. Pero, en serio, no duele nada de nada. Sí que notaba como me rasgaban la encía y la presión posterior al sacar la muela, que quizás fue lo que más angustia me dio. También dolieron un poquitín los pinchazos de anestesia, sobretodo según la zona, pero se aguantaron bien.

¿Lo peor? Las horas siguientes a la extracción. Tuve que estar bastante rato con hielo en la mejilla para evitar que se me hinchara, pero aun así había ratos que parecía un hamster, y al día siguiente hubo quien me dijo que parecía que tuviera un Sugus en la boca ¬¬. Sí, sí... encima cachondeo...


Las heridas no pararon de sangrar, por lo que tuve ese saborcillo metálico en la boca todo el día. Además no podía escupir, de forma que la tenía que sorber y tragármela. Si me hubieseis visto... Estaba más mona...


A medida que se me fue pasando el efecto de la anestesia iba notando cada vez más molestias. Notaba como me tiraban los puntos y la zona donde estaba la muela inferior derecha me dolía cada vez más, por lo que tuve que empastillarme otra vez.


Los siguientes días mucho mejor, eso sí. Ya no dolía, pero con tanto punto parecía que tuviese un tropezón gigante atascado entre dos muelas. 


Hoy, por fin, me quitan los puntos. Espero que después de eso desaparezca ese regustillo raro que aún sigo notando en la boca.


Aún me quedarán las muelas de la parte izquierda, pero creo que será antes de lo que pensaba =)

martes, 8 de noviembre de 2011

The Walking Dead - 2x04 Cherokee Rose

Bueno, aún estoy traumatizada después del último capítulo (2x03 Save The Last One) que, por cierto, no comenté en su día y no precisamente por falta de ganas. 

En fin, vamos allá:




Empecemos

La primera imagen que veo: Daryl en su Harley acercándose hasta la granja. Adñlklsdñadfka! Vale, esto no es ninguna novedad.

Seguidamente Herschel diciendo: 
Le está bajando la fiebre. 
“Menos mal!!!”, pienso. Al menos no nos tendremos que tragar otro episodio entero pendientes del puñetero niño.

Entierro de Otis

La escena del entierro de Otis me ha recordado un poco a las que se hacían en Lost. Cavando ellos mismos la tumba y poniendo un par de pedruscos encima a modo de lápida. En su caso no han sido un par, sino unos 89479539493.

A Shane se le nota que le reconcome la conciencia, cada vez está más arrepentido de lo que hizo. Sólo hace falta ver la cara de agobio cuando Patricia le pide que diga unas palabras sobre Otis. ¿Qué, Shane? Matas a un pobre hombre que arriesgó su vida para acompañarte y ahora no puedes con la carga, ¿eh? Pues tendrías que estar acostumbrado ya, esa nariz que llevas colgando tiene que pesar lo suyo. Y no, ¡no me pongas esa cara de corderito degollado!

El discursito final, muy bonito y muy conmovedor para los que están allí , pero para los que sabemos lo que pasó ha sido de lo más falso e hipócrita. Si yo hubiera estado allí, hubiera aprovechado la montañita de pedruscos y lo hubiera lapidado allí mismo. ¡Hombre ya!

Más tarde, el discursito entre Shane y Andrea, lo de “apagar el interruptor”, y todo eso... Joer, por un momento he pensado que en ese ataque de sinceridad le contaría lo que le hizo a Otis. De hecho la cara de Andrea empezaba a ser un poema…

De todas formas, y dejando de lado el personaje de Shane... Hablando de Jon Bernthal, que es el actor que lo interpreta se merece un aplauso. Qué digo un aplauso? Se merece una ola!! Y es que interpretar a un personaje bueno puede ser más o menos difícil, pero interpretar a un personaje malo y que lo acabes odiando tiene que ser complicadísimo, y en este caso Jon lo ha conseguido. Ha conseguido que lo odiemos todos, porque con sus caras, sus gestos, sus miradas... consigue transmitir odio y ganas de hostiarle!! Bien por Jon, que está haciendo un excelente trabajo!!

Glenn & Maggie

La expedición Maggie – Glenn para ir al pueblo a buscar medicinas... Ya nos estaban preparando el terreno para lo que vendría después en la farmacia, escenita de la cual no pienso ni hablar...¬¬

Momento gracioso cuando Glenn está en #ModoVoyeur mirando a Maggie con los prismáticos, y de repente aparece Lori. Vaya susto se da el pobre xDDDDD

Lori

Cuando Lori le ha pedido a Glenn ese producto misterioso, he pensado: Por fin un poco de realismo, joer!! 

Y es que primero de todo se me ha ocurido que lo que pedía eran compresas o tampax. Porque, ya está bien. Aquí todos en medio de un Apocalipsis, los tíos guarros a más no poder, y en cambio las chicas con el pelo Pantene y súper limpitas y depiladitas.

Bueno, vale, quedaría muy feo ver a Lori con los pelos sobaquiles, y se le perdería todo su atractivo xD. Pero al menos nos sacan el tema de la marea roja. La pobre estará sufriendo porque estará chorreando como un cerdo degollado y no tiene ningún zeppelín que ponerse. Normal. Yo también estaría de esa mala hostia o más.

Ha sido lo primero que se me ha pasado por la cabeza, que la chica estaba en esos días. Pero luego he caído en otra cosa. ¿Por qué tanto secretismo? Así que he caído en esa teoría que corre por el foro de The Walking Dead desde hace bastante tiempo. Y efectivamente, cuando Glenn está rebuscando entre los productos, encuentra un predictor y se lo queda. Así que, sí, en realidad era eso lo que estaba buscando.

Por cierto, grandísima escena la de Lori en cuclillas cambiando el agua al canario con sonido acuoso del chorrito incluido. Gracias, señores guionistas, pero no cal ¬¬

Y ahora viene el dilema… ¿de quién será el bebé? ¿Del Sheriff (que-ya-no-es-Sheiff-oh-que-pena-me-da) o del Narizotas? Uhhhhh… Ahora sí que habrá pollo!! Y presiento que será algo con lo que nos machacarán lo que queda de temporada… Como si no tuviéramos bastante con una Bicho Palo, ahora tendremos que aguantar además a un pequeño Bichito Palo. ¡Lo que faltaba!

El pozo

¿Y el walker dentro del pozo? Yo cuando me baño más de media hora empiezo a parecer una pasa, pero es que este está tan arrugao que parece un shar pei! De hecho, también me ha recordado muchísimo a un orco de El Señor de los Anillos. Mira que los zombies no son muy agraciados, los animalicos, pero este es que es feo de cojones, el hijoputa xDDDD

Pobre Glenn, siempre le toca hacer de cebo, pero esta vez no se ha quejado tanto como en anteriores ocasiones. ¿Será porque ya se ha acostumbrado o porque quería impresionar a la hija del granjero? xDD

Momentazo de tensión cuando se rompe la boca de agua y está a punto de caer en manos del shar pei, las caras de pánico que pone durante todo el rato son de lo mejor. A mi desde luego se me ha puesto la piel de gallina. Aun así, no le ha impedido atar el feo con la cuerda y encima vacilarse. Sí, señor, Glenn ha vuelto, ya era hora!!!

Gran momento también cuando el orco-zombie se parte por la mitad, cayendo medio cuerpo al pozo y dejando el agua contaminada de sangre y vísceras. Escena repugnante a más no poder, sí, pero me ha encantado!!

Daryl

Daryl por su parte yendo a buscar a Sophia él solito. Continúo pensando que ha dado un cambio demasiado radical. Una cosa es que se integre con el grupo, muy bien, pero es que hace una semana no hubiera dado ni un duro por la niña y ahora parece ser él el único interesado en encontrarla. O eso o es que está hasta los huevos de oír sollozar a Carol por las noches xD.

No, definitivamente se nos está amariconando. ¿Qué es eso de acercase a una flor de campo, mirarla y sonreír en plan bobalicón? No, Daryl, no. Lo tuyo es ir a lo guarro, apestando a choto, matar zombies con tu ballesta y luego con esa misma flecha cazar ardillas, querer darte de hostias con todo el que se te ponga por delante y despotricando de todo y de todos!

Pero vale, reconozco que la escenita con Carol cuando le explica la historia de la rosa cherokee ha sido muy bonita, joer, si es que me he emocionao y todo! Además, son dos personajes que han perdido a alguien. No saben ni dónde están, ni si están vivos, o muertos o zombificados, supongo que por eso nos han querido mostrar esta complicidad entre ellos dos, aunque quizás sí que han pecado de escena demasiado sensiblona, y más viniendo de Daryl.

Por una parte encuentro que el cambio de Daryl va demasiado rápido, pero también pienso que parte de la culpa de que él se comportara así era de Merle, que era un brutaco. A lo mejor nos quieren dar a entender que era Merle quien influenciaba a Daryl, y ahora, al no estar juntos, Daryl va más a su bola y se deja guiar más por su forma de ser, no por su hermano mayor. Por eso quizás le vemos más sensiblón y buena persona.

Rick

Por último, un momento que me ha hecho reír. Minuto 38:56. Carl le dice a Rick que le quiere y Rick le contesta: 
I love you
Con un tono de voz tan agudo que parece como si alguien le estuviera apretujando los huevos.

Conclusión

En definitiva, me ha parecido un capítulo bastante bueno. Me ha gustado muchísimo más que el 2x02 y el 2x03. A pesar de no tener mucha acción, ha tenido escenas bastante variadas, al contrario que los dos últimos que sólo se centraban en un par o tres de personajes y con momentos bastante aburridos.

En cambio en este capítulo, todos los personajes han tenido un poco de protagonismo, ha aparecido un zombie, ha habido tensión, sangre, vísceras, sentimientos, intriga, miedo… Me ha parecido un muy buen capítulo, entretenido y sin ningún momento cansino o cargante.

Recordad que para leer más comentarios sobre el capítulo y/o hablar de la serie, podéis entrar en el foro de The Walking Dead! ;-)


sábado, 22 de octubre de 2011

The Walking Dead - 2x01 Lo Que Se Avecina



Aviso: Voy a comentar el capítulo y por consiguiente habrá spoilers, así que si aún no lo has visto, huye!!! No caigas en este lado oscuro del que muchos ya no podemos salir. Porque, sí, sabes que si los lees te va a fastidiar el capítulo, pero aún así es leer la palabra "spoiler" y vas directo hacia ella, como una polilla atraída por la luz o un zombie hambriento en busca de cerebros. Yo ya te he avisado, ahora haz lo que quieras, pero luego no quiero quejas ni abucheos del tipo: "Spoileadoraaaaaa, buhhhhhh, fueraaaaa", que os conozco ¬¬. #ValeYaParo


El capítulo lo vi dos veces, el día después de su emisión en los Estados Unidos, una por el mediodía, en la tele, con buena compañía y disfrutando al máximo de cada detalle. Otra, por la noche, al ritmo de la FOX y comentando las escenas vía Twitter, como buena friki que soy xD (eso sí, sin spoilers que entiendo que aún podía haber gente que no lo hubiera visto aún)

Primero de todo, a la hora de votar en el foro sobre qué me ha parecido el capítulo, he optado por He tenido hemorragias de placer. No, no tengo la regla. ¡Me ha encantado, el capítulo! A lo mejor también tiene que ver el hecho de que hacía 1 año que lo esperaba, y puede que eso me haya condicionado un poco a la hora de dar mi opinión. De todas formas, y salvo algún que otro momento, en general me ha parecido un capítulo muy bueno.

Pero bueno, vamos por partes, como dijo Jack El Destripador:

Me ha encantado el discurso de Rick al principio del capítulo, supuestamente hablando con Morgan por el walkie. Y digo supuestamente porque siempre se le ve soltando unos monólogos de la hostia, y el otro chacho pasando de todo.

Lo que me ha dejado muy mosca ha sido el trozo de: Conocí a un científico y me dijo algo. Me dijo que... No importa.

Vamos a ver, alma de cántaro, ¿¿¿cómo que no importa??? Hemos esperando un puñetero año para saber qué te dijo Jenner, incluso hay largos topics con teorías diversas sobre eso, no digas que no importa, pedazo de ñlkasdñlkasdlkña!!!!!


Pero después del cabreo inicial, ver a Daryl abandonando su pick-up y montándose en una Harley, me animó. Oh, sí. Babas, babas, y más babas. Aunque, puestos a elegir ver a este maromo en una Harley, lo prefiero en el vídeo de Judas, de Lady Gaga, que por lo menos sale en chupa de cuero, bien vestidito y peinadito, no con pintas de no haberse pegado una ducha durante días. Aún así, mola. Sí. 


La secuencia de la carretera, para mi ha sido lo más brutal y espectacular del capítulo. Desde que han llegado y se han encontrado con ese percal, entre el cementerio de coches abandonados, se veía claro que allí iba a pasar algo. Y efectivamente. Cuando se ha empezado a divisar algún zombie que otro a lo lejos me ha dado mala espina, pero al ver la horda que se aproximaba a ellos no he podido evitar soltar un suspiro de angustia.

Suerte que allí estaba Dale, subido al techo de su caravana con sus prismáticos cual voyeur, para darse cuenta de los zombies y avisar a sus compañeros, que andaban chafardeando el interior de los coches por si encontraban algo útil y de valor que pudieran quedarse.

Por cierto, como dato gracioso, me ha gustado la escena en la que Carol encuentra una camiseta roja y se la prueba, ante la mirada de Lori de: Carol, tenemos cosas más importantes que hacer que probarnos ropita, como por ejemplo.... ¿qué era? Ah, sí! Escapar de unos muertos vivientes, feos de cojones y hambientos.


Otro empanao de la vida es Rick... Vamos a ver... No sé qué es lo que te dijo Jenner al oído (vale, sabemos que lo sabes y nos lo dirás cuando te salga del *****), pero te tiene que haber dejado algo agilipollao. Cómo que debajo de los coches? ¿¿¿Debajo??? ¿¿¿Hola??? Tenéis montones de coches en los que esconderos DENTRO de ellos, cerrando bien las puertas para que los zombies no os vean ni os huelan... ¿y no se te ocurre otra cosa que decir a los demás que se escondan debajo? Que los zombies están atontaos, pero digo yo que puede haber alguno con el cerebro no tan atrofiado que se de cuenta de vuestra presencia, y entonces qué?

Entonces pasa que encuentra a Sophia, que se pone a gritar como un tocino a punto de entrar al matadero. Además, no se le ocurre otra cosa que salir corriendo adentrándose en el bosque, eso sí, sin soltar el puñetero oso de peluche. Que, por cierto, ¿no es un poco mayorcica ya para eso? Yo le hubiera dado un toque más de realismo, y en vez del oso, darle una BlackBerry, aunque no tenga conexión a Internet... Por lo del apocalipsi zombie y todo eso, ya sabéis >:)

Total, ¿a quién le toca ir a buscar a la niña y arriesgar su vida? Al pringao de Rick, como siempre. Porque los demás, incluso Shane "Narizotas" Walsh que va tan de machote, se quedan ahí parados incapaces mover un dedo. 

Así que Rick, sin pensárselo dos veces, se lanza a la búsqueda de Sophia, a la cual encuentra y la hace esconderse para que los dos walkers que la persiguen no la encuentren. Entonces él se encarga de alejarlos de ella y de cargárselos. Este es otra de las escenas impactantes, de lo mejorcito. Esa cara de odio apedreando a los dos zombies no tiene precio!! Un aplauso para Rick!!!

Pero claro, la niña no se podía estar quietecita y quedarse allí, no. Tenía que irse y hacerlos ir a todos de culo durante el resto del capítulo que, para mi, ha sido lo que ha hecho bajar el ritmo.

Así que se ponen a buscarla, pero no hay manera. Se hace de noche y desisten, pero por la mañana siguiente vuelven a intentarlo, esta vez por grupos separados. Rick y Daryl van por un lado y el resto por otro.

En el segundo capítulo de la primera temporada había una escena muy asquerosilla dónde Rick y Glenn se cubren de vísceras de zombie para poder camuflarse entre ellos. Pensaba que eso era lo peor que podían hacer, pero estaba equivocada. Las escenas desagradables y vomitibas continúan.

En este capítulo, sin duda ha sido el descuartizamiento de un zombie para ver si se había zampado a Sophia, todo a cargo de, como no, Daryl "El Brazacos" Dixon. El de la ballesta. El guarrete que se carga a un zombie y con la misma flecha caza ardillas para cenar. Claro que sí.

La verdad es que la escena, por muy asquerosilla que haya sido, ha tenido su parte graciosa. Ver como Daryl abría en canal al zombie tan tranquilo y le sacaba las tripas, ante las caras de "qué-asco-estoy-a-punto-de-potar" de Rick, ha sido brutal!!

Es que, miradlo, su cara no tiene precio xDDDDD:



Para mi, el nivel de acción ha bajado a partir de aquí, aunque ha continuado estando entretenido. Las escenas de la iglesia han sido un poco cansinas, sobretodo los monólogos de Rick y Carol hablando con el Cristo o con JC, según Daryl xDDD. Esto se lo podrían haber ahorrado, la verdad... -_-

Y el final se veía a venir, sobretodo para los que ya habíamos leído el cómic antes. Nos han querido relajar un poco con la escenita... emotiva? de Carl y el ciervo para al final, PAM! (y nunca mejor dicho), dejarnos con la boca abierta y el corazón en un puño. Pero no en mi caso. Es más, el momento en el que Rick ha gritado: Noooo!!!!, yo he pensado: Seeeeeee!!!!

No me malinterpretéis, no es que quiera ver a Carl muerto, pero... bueno, qué coño, sí, lo quiero ver muerto xDDD

Podría explayarme aún más y escribir una entrada quijotesca pero creo que lo más relevante ya lo he contado. De todas formas, si queréis leer más, os invito a que entréis al foro de The Walking Dead y que participéis, claro! ;-)



Y para acabar, unos pequeños apuntes que se me habían quedado en el tintero:

Espero que Glenn sirva para algo más en futuros episodios que para arreglar los manguitos de la caravana.

¿Soy yo, o Shane cada vez tiene la narizota más grande?

Después de la escena del descuartizamiento, Daryl ya no me pone como antes... No, espera... me pone más que antes, muahahahaha!!

Lori está más bicho palo que nunca

viernes, 29 de abril de 2011

Perdonad, pero alguien tenía que decirlo (I)

Vamos a ver, que me importa una puñetera mierda la boda real, los novios, los vestidos horteras, las pamelas inmensas, los invitados pijos y el caviar israelí del pica-pica.

Dejad de restregarnos por la cara la de pasta que se han gastado y hablad de otra cosa ya, cansinos.

Perdonad, pero alguien tenía que decirlo.

domingo, 27 de marzo de 2011

Carta a una polilla

Querida Larva de Polilla que se ha instalado en mi habitación:

No sé desde cuando llevas pegada a la pared, pero quería decirte que no te preocupes, que no tengo pensado hacerte daño mientras dure la metamorfosis. Ya es suficiente putada tener que arrastrarse enfundada en esta pelusa de ombligo. Tú haz, haz, sin prisa.

Sólo te pido una cosa. Cuando te hagas mayor y te conviertas en ese puto bicho con alas feo, repugnante y repulsivo, te agradecería que siguieras las siguientes normas de convivencia:

1. Los armarios de la cocina no son un buffet libre.

No, no me mires así. Ya sé que está lleno de comida y bebidas, pero eso no quiere decir que sea para ti y mucho menos que tengas derecho a restregar tus asquerosas alas peludas por todos los rincones. Que da mucho asco abrir la puerta del armario y encontrarse, no una, sino tres o cuatro compañeras tuyas revoloteando por ahí dentro. A vosotras quizá os parece un buen lugar para jugar al escondite. Lo entiendo, es un lugar oscuro lleno de cajas y rincones recónditos.
Uhhh, mira, qué divertido, jujuju, jajaja, ¡seguro que dentro del bote de Nesquik no me encuentran!
Pues que sepas que al menos una cincuentena de compañeras tuyas que entraron en este armario el verano pasado no volvieron a salir.

[Modo sádico ON]

Sí, no te imaginas la ilusión que me hacía abrir la puertecita y descubrir que cada vez había más y más polillas pegadas en la trampa adhesiva. No te imaginas el morbo que daba verlas agonizar y como me miraban suplicando que las ayudara, mientras yo las contemplaba comiendo galletitas saladas. Momentos como ese me hacían sentir como un Dexter en potencia

[Modo sádico OFF]

Evidentemente, también tienes prohibido acercarte a mis galletas, donuts, pastas y otras guarradas. Las tengo en un armario aparte, el escondite, como le llamo yo. Allí es donde guardo todas las golosinas dignas de comentarios del tipo: "Te popndrás como una vaca" o, dicho más sutilmente, "Muuuuuuuuuuu".

2. Nada de jugar a Susto o Muerte dentro de los paquetes de crispis.

También debe ser de lo más divertido criar como conejos dentro de los paquetes de crispis. Y sí, seguramente existen seres peculiares como Bear Grylls o Frank de la Jungla que saltarían de alegría pensando: "Mmmm ... ¡Proteínas!", pero el resto de mortales no nos hace puta gracia.

Que más de una vez he estado al borde de un ataque cardíaco cuando, al abrir el paquete casi nuevo y cerrado con una pinza, ha salido una polilla disparada al grito de "¡Freedooooom!". Entonces he acabado tirando todos los crispis en el suelo y me he ido cagando leches lo más lejos posible. Pero por si esto fuera poco humillante, siempre hay alguien que me ve correr por el pasillo con cara de camión y me pregunta:
¿Qué leches te pasa?
Y yo, para no quedar mal, siempre exagero un poco la situación:
¡Una polilla así de grande (indicando un tamaño de unos 7 cm con los dedos índice y pulgar) me ha atacado cuando me iba a hacer un bol de crispis con leche! ¡Un poco más y me entra por la boca, la muy guarra!

3. Mi taza de café con leche no es una piscina.

No me gusta nada levantarme por la mañana con cara de zombie y encontrarme con una de vosotras nadando felizmente dentro de mi taza de café con leche. Que, perdonad que os diga pero... Si no sabéis nadar, ¿qué leches (y nunca mejor dicho) hacéis ahí dentro? Lo hacéis sólo por joder, ¿no? Tenéis polillas kamikaze entrenadas exclusivamente para boicotearme el desayuno, ¿verdad?

4. El primo de Zumosol es bienvenido siempre y cuando esté dispuesto a hacerme de modelo para una sesión de necrofotografía.

Si, hombre, todas las polillitas pequeñas tiene un primo de Zumosol, aquel que se pasa todo el año comiendo como un cerdo, y cuando llega el verano, va de visita a la casa del pueblo.

Que yo estoy tan tranquila en mi casa y de golpe veo algo raro por el rabillo del ojo. Miro hacia arriba y veo una inmensa polilla negra de 5 cm de ancho por 7 de largo, allí, pegada a la pared. Me acojono y pego un salto del sofá como si hubiera visto un zombie hambriento viniendo hacia mí.

La gente normal cogería el periódico y PLAF. Pero yo, desde que tengo el objetivo macro, me interesa hacer fotos de bichos varios. Pero, ¿qué pasa? Que no paran de moverse y esto, junto con mi pulso de mierda, la foto no puede quedar bien de ninguna manera. Y como las polillas no entendéis nuestro idioma, no puedo deciros:
Oye, ¡haz el favor de estarte quieta! ¡Y sonríe, hostia, que esto no es un funeral! Va, que si te portas bien te etiquetaré en el Facebook. Venga, di: ¡naftaliiiiiiina!
Así que al final he llegado a la conclusión de que para poder hacer una foto en condiciones a una polilla, debe estar... ejem... cómo decirlo de una manera que no te ofenda... mmmm.... muerta. Pero no te preocupes, siempre procuro hacerlo de la mejor manera posible y sin que sufran.

[Modo Sádico: ON]

Primero las rocío con medio bote de Bloom. Cuando empiezan a volar como si se hubieran pasado toda la noche de botellón y finalmente caen al suelo, las recojo y las dejo agonizando dentro de un bote. Al día siguiente las clavo en una aguja y... que empiece el espectáculo.

[Modo Sádico: OFF]



Ahora que, bien pensado, no sé por qué te escribo estas líneas. Las polillas sois unos bichos feos, estúpidos e insignificantes y, además, no sabéis leer. Sólo sabéis incordiar y dar por saco.

Así que he pensado que como tú seguirás haciendo lo que te dé la gana, yo también.

PD: Por cierto, si ahora ves venir alguien con un periódico en la mano no te asustes.

Con cariño,

Anna

miércoles, 16 de febrero de 2011

¡Manda huevos!

Por dónde íbamos? Ah, sí! Pues bien, después de estar dos años en paro, un buen día de julio me llamaron. No una, ni dos veces, no. Tres! O sea... en dos puñeteros años nadie se dignó a llamarme, y en menos de dos semanas se me presentaron tres ofertas de trabajo! ¡Manda huevos! (de ahí el título de la entrada)

Recuerdo que la primera llamada fue del Ayuntamiento de un pueblo cercano al mío. Se había puesto en marcha un nuevo Plan de Empleo, y se estaban poniendo en contacto con todos los pringaos parados para hacerles una prueba y una entrevista. A mí me seleccionaron para la categoría de Programadora. No tenía nada que perder, así que me presenté a la prueba, que era dentro de dos días a las 4 de la tarde.

No podía ser a las 9 de la mañana, nooo. Tenían que hacer la prueba a las 4 de la tarde, con la comida en la garganta y a la hora de la novela (que por aquellas fechas ya no la hacían, pero sigue siendo La Hora de la Novela). Media hora caminando bajo el sol abrasador del mes de julio, y por una calle que, no es que hiciera subida... Es que un poco más y tengo que coger el piolet y los crampones como Jesús Calleja para poder llegar.

Total, que llegué jadeando (en aquel entonces aún no iba al gimnasio) y sudando como una cerda. Cuando ya estuvimos todos (serían unos 30 aspirantes en total, y yo era la única chica... Ah, no, espera, había una súper-divina-osea-de-la-muerte, que se las piró a media prueba diciendo que eso no era pa'ella).

Al cabo de un par de días me volvieron a llamar para hacer la entrevista. Las entrevistadoras eran dos chicas, una era simpática y la otra... bueno, digamos que ese día no había tenido su momento All Bran. Todo iba muy bien hasta que la simpática me hizo una pregunta práctica. Lo sabía perfectamente, pero en ese momento me quedé como Belén Esteban cuando le preguntan la tabla de multiplicar: me bloqueé y empecé a desbarrar.

Pero antes de cagarla más paré y volví a empezar desde el principio, con la consecuente cara de paciencia de la señora All Bran.

Después me hablaron del horario. Me dijeron que seguramente sería de 9 a 14, y me preguntaron si tenía ningún inconveniente. Les dije que me había matriculado para hacer un Ciclo Formativo de Diseño Gráfico y que me coincidía con el horario, y que me iría mejor que fuera por la tarde. La señora All Bran me miró con más cara de asco que nunca y me preguntó:
O sea que das más prioridad a los estudios que en el trabajo que te estamos ofreciendo?
Y yo, ni corta ni perezosa, dije:
Pozí
Esto fue un "Zas, en toda la boca". ¡Pero la poker face que se le quedó a la entrevistadora no tuvo precio!

El lunes de la semana siguiente me volvieron a llamar. Esta vez era del Ayuntamiento de Premià de Mar, donde vivo. También estaban organizando un Plan de Empleo y tenían que contratar casi 50 personas. Habían contactado conmigo para que cubriera también un puesto de Programadora. Tenía una entrevista el día siguiente, y la verdad es que me fue bastante bien.

Eso sí, los próximos días me pasé fatal. No es que quisiera ir de sobrada pero, ¿y si me seleccionaban en los dos ayntamientos? ¡No sabría qué elegir! Por suerte sólo tuve que esperar hasta el viernes (justo cuando salían los otros resultados). Llegan a tardar un poco más y esa perturbación habría acabado conmigo.

Y por fin llegó el viernes. Me dijeron que los resultados saldrían a través de la web, así que me pasé toda la mañana delante de la pantalla del ordenador, con los ojos inyectados en sangre, espuma en la boca y dándole a F5 cada 10 minutos.

Y así me lo pasé hasta el mediodía. A punto de entrar en combustión espontánea, abrí el PDF con el listado de los seleccionados, y entre los 50 DNIs, estaba el mío. Había conseguido el trabajo. Pero me quedó la misma cara que cuando se acabó LOST.

Por un lado estaba contenta, pero por otro me estaba cagando en todo (y sin necesidad de tomar All Bran). Hacía dos años que estaba en paro y, viendo que no encontraba trabajo de informática, decidí ponerme a estudiar diseño. Aunque no hacía ni dos meses que había superado la Prueba de Acceso, y que me había matriculado en un centro para estudiar Diseño Gráfico. Y ahora había encontrado un trabajo de lo que había estado buscando durante meses, y que coincidía con los horarios de los estudios. O sea que tenía que elegir y rápido, porque teníamos que comenzar el 15 de julio.

Después de estar todo el fin de semana dándole vueltas al tarro, decidí aceptar el trabajo. Una oportunidad así no se me volvería a presentar y el curso lo podría comenzar el próximo año.

Lo mejor de todo es que el mismo lunes me llamaron del otro Ayuntamiento diciéndome que me habían seleccionado. Pero ya había aceptado, e incluso había llevado la documentación que necesitaban para prepararme el contrato, o sea que les tuve que decir que no.

Puto Murphy y su Ley de los huevos!!!!!

* Se toma un trankimazin *



Hoy hace un mes justo que se me acabó el contrato, ya que sólo era por 6 meses. Pero ha sido medio año muy bien aprovechado. He aprendido mucho, he podido poner en práctica los conocimientos que tenía sobre Access y Visual Basic, ¡y ahora mi currículum ocupa media página más!

En parte es por eso que he dejado esto un poco abandonado. Me pasaba 5 horas seguidas delante del ordenador y lo último que quería era pasarme 5 más escribiendo gilipolleces en el blog.

¡Pero ahora he vuelto! ¡Temblad, malditos! ¡¡¡Muahahahahahaha!!!

martes, 15 de febrero de 2011

I'm back!

Pues eso, que ya vuelvo a estar aquí. Me habéis echado de menos? Yo tampoco.

Hacía exactamente 4 meses que no actualizaba el blog. De hecho, la última entrada que escribí fue el 6 de octubre, más o menos cuando empecé a ir al gimnasio. Sí, al gimnasio, habéis oído bien. Pero de este fenómeno paranormal hablaré más tarde.

Ahora tiramos más atrás, hacia el mes de julio del año pasado. O sea que ya podéis empezar a temblar, porque pienso escribir todo lo que he hecho desde entonces. Pero aún estáis a tiempo de huir. Si no quiere perder el tiempo miserablemente escuchando las estupideces de una tía que no interesan a nadie, apagad el ordenador y escapad de esta tortura. Claro que por esta regla de tres, también se debería apagar la tele cada vez que sale Belén Esteban en Sálvame y, ya ves, cada p*** Viernes tiene récord de audiencia.

Por otra parte, si tenéis unas cuantas horas libres y no sabéis cómo malgastarlas, continuad leyendo. O poned Telecinco, total, ¿qué más da? Yo seguiré siendo pobre y los tertulianos de los programas de cotilleos que se creen periodistas cada vez estarán más y más forrados.

Uhhh... ehhh... qué manera de hacer propaganda de mi blog, ¿eh? xD Pero mira, si no despotrico de algo no soy yo... Además, ahora hacía mucho que no escribía, de algo me tenía que quejar, ¿no? ¿Y qué mejor que ensañarse con esta gentuza que lo único que hacen es decir gilipolleces, jalar como cerdos durante el programa y putearse los unos a los otros echándose comida por encima? ¡Valeeeeee, ya paro!

* Se toma un trankimazin *

Como empiezo a estar inspirada y presiento que esta entrada será la hostia de larga, he decidido dividirla en varias partes, de manera que no se hará tan cansina, ni para vosotros ni para mí (que, aunque no lo parezca, tengo una vida más allá de este estúpido blog, afbhñawsfhbwawa).

miércoles, 6 de octubre de 2010

Partes Singapurenses (III)

Atención mosquitos: Hoy, barra libre de O+ en Can Valero.
Entrada gratis (puertas, ventanas, patios de luces, conductos de ventilación o por donde os dé la gana).
Sólo 1 consumición por bicho (tampoco es plan de abusar, que luego os ponéis como la Caballé).
Suministro limitado.
Espectáculo final con Raid y After Bite.
Pasen y chupen.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Partes Singapurenses (II)

Un billete de ida y vuelta a Barcelona: 4,70 €.

Una T-10: 7,95 €.

La 6 ª Temporada de LOST: 46.99 €

Ir a Starbucks, pedir un p*** café con leche de toda la vida y que la dependienta te mire como si hubieras pedido uranio empobrecido, no tiene precio.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Visita al matadero

Habéis visto The Ring? Sí, hombre, aquella película de terror que se centra en una misteriosa cinta de vídeo que, momentos después de verla, recibes una llamada de teléfono avisándote de que palmarás en una semana.





¿Os imagináis el mal rollo que te entra? ¿El mal trago que pasas durante toda esa semana, contando los días y las horas que faltan para irte al otro barrio? Y lo mejor peor de todo: pensando cómo será el gran momento. ¿Me caerá un piano de cola en la cabeza, en plan George Clooney? ¿Me atropellarà un bus conducido por un autobusero kamikaze que se salta las paradas y no se limpia las uñas? ¿Moriré asfixiada por el calor y los aromas sobaquiles dentro de un vagón de tren en dirección Barcelona a las 8 de la mañana? ¿Por sobredosis de Ibuprofeno? ¿Me atragantaré con un trozo de librito de lomo? ¿O quizás por un Actimel caducado?

Bueno, ejem... Como decía antes de dejarme llevar por esta... digamos... macabra emoción, pasados los 7 días, efectivamente, te sale una niña con el pelo grasiento de dentro del televisor y arrastrándose por el suelo de una manera extraña, te pega un grito y, ¡PUM! La espichas.

Pues bien, seguro que alguna vez en la vida, todos hemos recibido alguna llamada chunga que nos ha cortado la respiración. Llamadas que te hacen poner la piel de gallina, que hacen que te tiemble la voz y que te quedes pálido como un cadáver.

Todo empieza cuando estás en casa, tranquilamente acomodado en el sofá mirando la novela de la tarde. De repente, un sonido agudo e irritante resuena en el ambiente. Llaman al teléfono. Con mala hostia, te levantas del sofá despotricando, renegando y murmurando que estas no son horas de llamar, y menos en esta escena tan importante.
¡No se podían esperar hasta los anuncios, no! Tiene que ser ahora!
Te acercas al teléfono, miras la pantallita y como el número que aparece no parece sospechoso, levantas el auricular y te lo acercas al oído.
¿Diga?
No tardas en darte cuenta de que ha sido un grave error. Desde el otro lado del teléfono, una voz misteriosa suelta las palabras más terribles que un ser vivo puede escuchar nunca:
Buenas tardes. Llamamos de la clínica dental
Un escalofrío te recorre toda la espalda. En este momento te quedas paralizado, con los músculos rígidos y la mirada perdida. Piensas que tarde o temprano te tenía que tocar y que, si no es hoy, volverán a insistir la semana que viene, y la siguiente, y la siguiente...
Te recordamos que hace ya un año desde tu última visita, y ya toca una limpieza. ¿Qué día te iría bien?
Se regodean en sus sádicas palabras y tú, acojonado perdido, piensas en colgar el teléfono como un cobarde y continuar mirando la novela, como si nada hubiera pasado. Pero ellos insisten para que elijas una fecha. Finalmente, sin poder aguantar tanta presión, tragas saliva y, con la voz temblorosa, consigues pronunciar con un hilo de voz:
Cualquier día por la tarde me va bien...
Ya la has cagado. Te encasquetan la visita el próximo lunes a las 5 y media de la tarde, te dicen adiós y hasta el lunes.

¿Lunes? ¡Pero si sólo quedan 3 días! Apenas tendrás tiempo para despedirte de tu familia y de tus amigos.... Bien, no te entretendrás y te centrarás en la gente que vive en un radio de menos de 5 Km. A la gente que viva más lejos, ya les enviarás un mensaje por Facebook y, de paso, material de construcción para Farmville, que sino se enfadan.

Durante los 3 días siguientes te sientes como la protagonista de The Ring. Tanto, que incluso acabas por desear que se te aparezca la niña de los cabellos grasientos, te pegue un grito y se te lleve, a ver si termina este sufrimiento de una vez.

Finalmente llega el día, y sólo haces que repetirte:
Limpieza... Sólo es una limpieza... No duele... No duele nada...
Pero todos sabemos que esto es una táctica para que piques, vayas confiado pensando que no corres peligro, y en el último momento: ¡ZAS! Te sueltan la típica frase de:
Uiuiui... Este puntito negro tiene mala pinta...
Con lo que te secuestran media hora más para arreglarte "el puntito negro".

Total, que estás tan nervioso que te presentes media hora antes. Llamas al timbre y al cabo de unos momentos se te aparece un espectro con pijama de color azul turquesa, mascarilla y lo que parece ser un pequeño gancho entre las manos. La mascarilla le tapa casi toda la cara, pero puedes llegar a distinguir una pequeña sonrisa maléfica. Con un gesto de la mano que lleva el gancho y un extraño brillo en los ojos, te invita a entrar en sus aposentos mientras te dice:
Hola, buenas tardes. ¿Si puedes hacer el favor de esperar unos minutos? Te llamaremos en seguida.
Y tú empiezas a avanzar por el largo y sinuoso pasillo de 2 metros hasta que llegas a LA SALA. Abres la puerta y te encuentras con otras almas en pena que esperan, pacientes, a que les llegue el turno.

Entras en la sala y te sientas en la primera butaca vacía que ves. Piensas que con la media hora que te queda tendrás tiempo para tranquilizarte e ir haciéndote a la idea.

Y es que no hay nada más relajante que estar sentado en esa butaca de piel que es de todo menos cómoda, entre aquellas cuatro paredes blancas decoradas con dos cuadros de algo que se quiere parecer al cubismo, y una triste ventana que da a la calle.

De fondo se oye una lúgubre musiquilla con violines, proveniente de un viejo altavoz cutre y salchichero colgado de una de las esquinas de la pared.

Y en un rincón de la sala está el mueble que no puede faltar nunca en una sala de espera. Allí está. Quieta. Esperando. Acechando. Intentas no mirarla, pero sigue allí. Tiene un poder de atracción que hace que, aunque no quieras, te acabes acercando y haciendo uso de ella. Exacto. Se trata de la mesa telebrosa de las revistas. Aunque se han dado casos de mesas que tienen revistas de viajes o incluso de ciencia, la mayoría de ellas sólo existen para un sólo tipo de revistas: las del corazón.

Haces de tripas corazón y procuras no mirar la mesa ni las revistas directamente a las tapas. Así que te dedicas a mirar la rancia decoración de la sala. Te centras en los cuadros y, por más que te fijas, no acabas de ver qué es lo que tienen pintado. Luego te limitas a mirar las caras de las almas en pena que te acompañan. Las observas atentamente y en el fondo te alegras porque la mayoría hace más mala cara que tú, menos un niño recién salido de la escuela (lo delata la mochila de Hannah Montana), acompañado de su madre, y con un sonrisa de oreja a oreja.

De repente, el pomo gira y la puerta se abre lentamente, dejando ir un chirrido digno de un castillo encantado. Una cabeza flotante con mascarilla aparece por detrás de la puerta, y ves que recorre toda la sala con su mirada perturbadora. En este momento te sientes como en Frodo en la escena del Monte del Destino, y suplicas para que el Ojo de Sauron pase de largo. Por suerte, la cabeza flotante se dirige hacia el niño, que sale muy contento y risueño por la puerta. Que tú piensas:
Ay, chaval, que no sabes lo que te espera. Dentro de 10 minutos saldrás berreando y sangrando como un p*** cochinillo.
Y efectivamente. No pasan ni 5 minutos que empiezan a oírse ruiditos escalofriantes, llantos y gritos. Quien se ríe ahora, ¿eh? Eso te pasa por hartarse de Phoskitos, gofres y Ositos Lulu de esps. Esto sólo es un aviso. Como continúes así, pronto te tendrán que arrancar la dentadura de cuajo. Ya verás como no ríes tanto la próxima vez que vienes al dentista. Al dentista no se ríe. Al dentista se viene acojonado. Ellos tienen el poder y como te pases un pelo te pueden hacer muuuucho daño.

Al cabo de nada se vuelve a abrir la puerta y reaparece la cabeza flotante. Esta vez sí que ya no tienes escapatoria. Notas la mirada sombría del espectro clavada en tu cuero cabelludo. Tú no quieres levantar la cabeza, pero una fuerza exterior te obliga a hacerlo. Y el espectro te dice:
Ya puedes pasar. Hacia la sala de la izquierda, por favor.
¡Ah! ¡Que hay más de una sala! ¡Esto se avisa, hostiaaaaaa!

Esbozas una sonrisa, falsa a más no poder, devuelves el Cuore (que no sabes como ha llegado hasta tu regazo) a la mesa tenebrosa, coges tus cosas y sales por la puerta, no sin antes hacer una última ojeada a la sala de las almas en pena, entre las que ves miradas de lástima y compasión.

Tal como te ha indicado el espectro, te diriges hacia la sala de la izquierda. La sala mortuoria. Sólo entrar y ver todos aquellos aparatos, te empiezan a venir a la cabeza flashes con imágenes escalofriantes. Y allí está él. El ser más maligno de este clan. Está de espaldas a ti y sentado en una silla ergonómica con ruedas. Ya que hay que hacer sufrir a alguien, al menos hacerlo cómodamente, claro que sí. Está preparando su informe, no quieras saber de qué.

De pronto, el ser maligno se gira y extiende su mano, supuestamente como gesto de saludo. Le das un apretón y vuelves a sonreír falsamente. Lo empiezas a hacer bastante bien. Te dice que te sientes en la silla. ¡Ahhh, la silla!





Un mueble del que le salen todo de tubos y herramientas puntiagudas similares a las que utiliza un tatuador no puede ser muy bueno. Te sientas. Él viene rodando con la silla hasta tu lado mientras se calza los guantes de látex haciéndolos petar. Pulsa algunos botones de la silla hasta que quedas en posición horizontal. Un foco te ilumina. Empieza la función.

Te pide que abras la boca lo más posible, pero a ti te cuesta porque tienes la mandíbula pequeña. Con el gancho en la mano (esperas por tu bien que no sea el mismo que iba paseando el espectro del pijama azul) te lo mete en la boca y empieza a hurgar con la ayuda del espejito, mientras murmura lenguas muertas. Después coge una de las herramientas en forma de taladro que cuelga de un tubo y la activa. El extremo puntiagudo empieza a girar rápidamente sobre el esmalte de cada uno de tus dientes, haciendo el mismo ruido que un cochinillo en celo. Y no será porque te hayan perseguido muchos cochinillos en celo, pero te imaginas la escena y en ese momento te entran ganas de partirte de risa, pero no puedes porque tienes la boca llena de dedos de dentista, herramientas puntiagudas, tubos aspiradores y agua.

La verdad es que no notas casi nada, salvo una pequeña vibración. Incluso estás a punto de darle las gracias cuando te saca un trozo de butifarra de huevo que se te había quedado enganchada entre los incisivos dos días atrás.

De pronto, vuelve a hablar lenguas muertas. Intentas entender lo que dice, pero entre el ruido del aspirador y del cochinillo en celo, sólo consigues distinguir estas palabras:
Uiuiui... Este puntito negro tiene mala pinta...
Y ahora eres tú el que empiezas a sudar como un cerdo. Temes lo peor. De las 5 herramientas que hay colgadas en la silla, sólo ha utilizado dos. Las otras tres seguro que las reserva para casos terminales. Pero, para tu sorpresa, a continuación te dice:
Bah, pero es poca cosa. Lo arreglaremos un poco y lo iremos vigilando para que no se haga más grande.
Después coge otra herramienta con forma de lijadora, la unta de una pasta gris y asquerosa y... ¡Mmmmm! ¡Si tiene buen gusto y todo! ¡Y además es dulce! Aprovechas cuando él se gira para pasarte la lengua por los dientes untados de pasta y te comes un poco. ¡Es tan buena! Y además hoy no has merendado, con los nervios...

Entonces apaga el foco, vuelve a colocar tu silla en posición normal y llena un vaso de agua para hagas gárgaras. No haces gárgaras. Quieres quedarte con ese buen sabor hasta la hora de cenar. Coges tus cosas y sales de la sala (ya no tan) mortuoria.

Vas hacia el mostrador de recepción y en ese momento ves a otro paciente que sale de la sala de espera con cara de cordero degollado dirigiéndose hacia el matadero. Al cabo de un rato aparece la recepcionista, y te dice que ya te volverán a llamar para la próxima visita.

Estás contento. Tan acojonado que estabas y, ya ves, los 20 minutos que has estado en la sala mortuoria han pasado enseguida. Te pensabas que sería más grave, que te encontrarían un montón de caries y que se montaría allí la masacre del siglo: gritos, berridos, llantos, litros y litros de sangre esparcidos por el suelo, los ayudantes sujetándote en la silla y el dentista taladrándote la boca...

Por suerte, nada de eso ha pasado y tú sigues vivo. De todos modos, este lugar infernal aún te hace venir escalofríos, así que te dispones a marchar rápidamente, pero la recepcionista hace un gesto con la mano para que te detengas. ¿Qué quiere ahora?
Bueno, pues serán... 60 €, por favor :)
Y ahora sí que te acaban de matar.